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Soy Kalami Cáceres, hija de la Capitana Cáceres Prado. Especialista de Vida en la Estación Espacial Orbital 280915.

Te cuento mi historia en Twitter (@kalamicaceres), o también la puedes leer aquí después, o venir de vez en cuando si te has perdido parte de la historia.

Llegaré a la Tierra en…

Llegaremos a la Tierra en 336 días

Estoy aquí.

En este momento no soy consciente de lo que me espera.

Mi vida va a cambiar completamente.

Te lo contaré. Pero ahora estoy todavía muy lejos. Ya voy. Espérame.

Ya llegaré a esa parte. Antes deberías saber qué hago en la Estación Espacial Orbital 280915, por qué no me quedé en el planetoide y a qué me dedico como Especialista de Vida.

Somos tres especialistas de vida en la estación. Con eso no se juega.

Cada especialista de vida tiene a su cargo un invernadero. Están situados en distintos puntos de la estación espacial. Cada invernadero tiene dos áreas. La primera es para producción de oxígeno.

La segunda para producción de alimentos, tanto vegetales como insectos.

Hay una tercera zona libre que podemos usar para hacer experimentos y ensayo de mejora de cultivos o cría.

Llegaremos a la Tierra en 333 días

Mi madre capitaneará la expedición de reconocimiento con una nave que podrá aterrizar si lo ven seguro. Mientras tanto yo tengo tiempo para terminar mis experimentos con las plantas en la zona aislada y liberar el espacio para las especies recolectadas de la Tierra si es el caso.

Esperad un momento. Algo non va bien. Mi invernadero está perdiendo energía.

Eso es lo último que puede pasar en la Estación Espacial, los invernaderos son la prioridad de la Estación ya que son la base del soporte vital.

Tengo que avisar de inmediato y averiguar qué está pasando.

Llegaremos a la Tierra en 329 días

Uno de los seis segmentos de rotación de la Estación, el 2, ha perdido completamente la energía. El sistema de seguridad está desviando parte de la energía de los segmentos aledaños, el 1 y el 3, donde estoy yo.

Esta desviación de energía no debería afectar al invernadero, que tiene prioridad energética. Pero algo no funciona bien, y la energía de los segmentos 1 y 3 está bajando incluido en el invernadero.

Si no lo arreglan pronto, nos vamos a unir al segmento 2 y nos quedaremos sin energía. La mitad de los segmentos de rotación de la Estación sin energía es una visión inquietante, sobre todo si el problema se propaga.

Llegaremos a la Tierra en 327 días

Los ingenieros han localizado la avería. Parece que no ha sido accidental, alguien la ha provocado.

No es difícil de imaginar quién está detrás de este sabotaje, los detractores de la vuelta a la Tierra van a intentar retrasar nuestra llegada por todos los medios.

De momento han conseguido que pasemos la noche sin gravedad. ¡Esto es realmente incómodo! Hoy me he saltado la sesión de gimnasio y he ido directamente al invernadero a asegurarme de que todo está en orden y que las doce personas a mi cargo han hecho lo que debían en el turno de noche. Sin gravedad en el invernadero es todo más difícil y más lento.

Llegaremos a la Tierra en 322 días

Mi despertador esta mañana ha sido una alarma del análisis automático de datos del invernadero. ¡No hay una semana que sea tranquila!

Alerta roja. Para esto sirve la Inteligencia Artificial, para fastidiarme la semana. Otro día que me salto el gimnasio. Bueno, hoy me he saltado hasta el desayudo y he ido directamente al invernadero.

No me ha dado tiempo ha llegar y me han llamado de la Coordinación del Consejo de la Estación Espacial. Así ha transcurrido la conversación:

-Señorita Kalami Cáceres, tiene una alerta roja en el invernadero bajo su dirección. Informe por favor.

-¡Quién coño eres tú! ¿No sabes que es de mala educación llamar sin decir quién eres?

– ¿Cómo dice? Le recuerdo que reporta directamente al Consejo… -no le he dejado terminar.

-¡Le recuerdo que reporto directamente al Comandante de Vida del Consejo, no al becario maleducado! ¿Quiere que le informe? -ahora puse todo el tono sarcástico que pude- La alarma me ha levantado antes de mi hora habitual, no he desayunado y estoy camino del invernadero número 3 desde mi habitación en el segmento 6 recorriendo a pie el más de medio kilómetro que me separa del invernadero. Cambio y corto. -Le corté la comunicación sin esperar respuesta.

La próxima llamada sería la del Comandante reprobándome mi conducta. Pues muy bien, ahora tengo una alerta roja que revisar.

Llegaremos a la Tierra en 319 días

Confirmé que los datos grabados sobre el invernadero eran correctos, y que el análisis de la Inteligencia Artificial no había tomado en cuenta algún parámetro indebidamente.

Al Consejo se le pusieron los pelos de punta y mandaron a todos los ingenieros a investigar qué estaba pasando en mi invernadero. Eso era un hervidero de personas que no tenían ni idea de nada. Algunos incluso no habían pisado un invernadero nunca y sólo los conocían por las fotos.

Mi tarea principal ha cambiado y ahora consiste en explicarle a cada ingeniero con ideas felices, por qué no tienen razón. Luego lo comprueban y vuelven a mí con otra idea. Y así hasta el infinito. No puedo más. He decidido llamar a mi Comandante.

-Quiero hablar con el Comandante de Vida, soy Kalami Cáceres.

-Ya sé quién eres -era el tipo al que llamé becario y estaba molesto conmigo desde entonces. -¿Qué quieres? -Decidí que no iba a permitir que se creyera que aún podía estar por encima de mí. El Comandante ya me hizo disculparme y no fue agradable, no le iba a dar otra satisfacción.

-Como oficial Especialista de Vida solicito hablar directamente con el Comandante de Vida de acuerdo al protocolo de alerta roja vigente -Con esto me lo he quitado de en medio sin rechistar. Eso sí, ahora tengo que convencer al Comandante de que es importante lo que le quiero decir. En resumen, que me deje hacer unas simulaciones bajo parámetros no estándar.

Si no averiguo yo lo que le pasa al invernadero no lo hará nadie. Sospecho de qué se trata, pero no le voy a regalar a nadie ser el que lo demuestre. Lo haré yo misma.

Espero que cuele lo de los parámetros no estándar, porque lo que quiero es anclarme a la bóveda mientras no hay simulación de gravedad y medir los parámetros de oxígeno sobre el punto del invernadero que la Inteligencia Artificial ha detectado con mayor desviación de la normalidad.

No es que sea una operación muy segura, pero esto hay que solucionarlo urgentemente, sobre todo si se confirman mis sospechas o saldremos todos volando al espacio en breve.

Llegaremos a la Tierra en 314 días

Mi Comandante me ha autorizado a las pruebas no convencionales mientras no interfiera con los ingenieros. Desde luego por eso puede estar tranquilo, no tengo nada que decirles.

Son las 19:55h. Faltan cinco minutos, me tengo que dar prisa. Me he situado justo en el punto en el que la Inteligencia Artificial ha señalado la mayor desviación de la normalidad en los datos de crecimiento del invernadero.

He desactivado el magnetismo de mis botas y me he impulsado hacia la bóveda. Llevo una escafandra de soporte vital. Se ajusta a los hombros, el pecho y la espalda asegurando una presión de oxígeno adecuada. Obviamente no sirve para salir al espacio exterior, pero sí para zonas interiores en la Estación que estén despresurizadas.

Además de la escafandra llevo un arnés con dos enganches de seguridad. Me sitúo en uno de los soportes de la bóveda y sujeto los dos enganches a uno de los travesaños.

Son las 19:57h. Faltan tres minutos. El corazón se me ha puesto a mil, esto no va a ser agradable.

Son las 20:00h. Arranca. El anillo se ha puesto a girar. Tarda unos quince minutos en alcanzar la velocidad máxima para completar cada giro en medio minuto. Estoy sujeta a la bóveda por la cintura y de lado. No puedo mirar hacia afuera salvo que fije mi vista en el cilindro central, o mi cerebro se volverá loco viendo girar las estrellas a 170km/h.

Son las 20:15h, suena el pitido programado en mi muñeca. Ahora la gravedad simulada está al cien por cien, estoy colgada del arnés y se me clava por todas partes. ¡Mierda! Esto es muy incómodo. Pongo en marcha la medición de oxígeno en el exterior de la escafandra y libero el cable del arnés, pero con una fuerte resistencia a la extensión del cable, para poder moverme sujetándome a los travesaños de la bóveda.

Llegaremos a la Tierra en 313 días

Esta mierda se parece a la escalada que nunca he practicado ni me gusta nada. Me voy moviendo como puedo mientras la escafandra mide el oxígeno y… pues nada.

No encuentro la fuga. ¡Pero tiene que haber una fuga en la bóveda! Debe ser muy pequeña, pero suficiente para afectar al crecimiento de las platas y que la Inteligencia Artificial lo haya detectado. Pues no la encuentro y el arnés cada vez me hace más daño.

Un intento más y tendré que bajar. De repente he golpeado sin querer el seguro del arnés y he liberado por completo el cable de seguridad. He notado cómo me fallaban los dedos y he caído a plomo en esta gravedad simulada

-¡Aaaaaaaaah!

El cable tiene una longitud de diez metros, justo la distancia entre la bóveda y el suelo del invernadero. Así que me he frenado de golpe con un tirón sobre mis piernas por el arnés que me ha provocado tal dolor que junto con el golpe de mi cabeza y piernas contra el suelo me han hecho perder el conocimiento.

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